En el contexto del 150º aniversario de la fundación de Balcarce, resulta imposible recorrer la historia de la ciudad sin detenerse en el valioso legado de las corrientes inmigratorias que contribuyeron a su crecimiento. Entre ellas, la comunidad italiana ocupó un lugar destacado, impulsando iniciativas sociales, culturales y solidarias que marcaron profundamente el desarrollo local.
Mucho antes de la creación oficial del pueblo de San José de Balcarce, numerosos inmigrantes provenientes de Italia ya se habían establecido en estas tierras. Con el propósito de mantener vivas sus tradiciones y brindar apoyo mutuo a sus compatriotas, comenzaron a gestar una entidad que los nucleara y representara.
El 27 de junio de 1880, en la confitería “De las Damas”, un grupo de vecinos italianos dio el primer paso hacia ese objetivo. De aquel encuentro surgió una comisión provisoria encargada de elaborar los estatutos y reglamentos de la futura institución. Integraban ese grupo Vicente Molinari, Tomás Calamari, Elías Sani y Serafín Viglizzo.

Pocas semanas después, el 12 de julio, una nueva reunión realizada en la vivienda de Viglizzo permitió aprobar la documentación fundacional y avanzar en la búsqueda de una sede para la naciente sociedad. El proceso culminó el 18 de agosto de ese mismo año cuando, en una asamblea extraordinaria que reunió a gran parte de los italianos radicados en la zona, quedó constituida la primera comisión directiva de la Sociedad Filantrópica Italiana.
Los años siguientes estuvieron marcados por un intenso trabajo comunitario, aunque también por diferencias internas que derivaron, en 1884, en la creación de una segunda entidad denominada “Societá Italia Unita”. A pesar de transitar caminos separados durante más de tres décadas, ambas organizaciones compartieron idénticos ideales: fortalecer la presencia italiana y contribuir al bienestar colectivo.
Con el paso del tiempo, las distancias fueron acortándose. Un hecho clave ocurrió en 1918, cuando integrantes de ambas instituciones participaron conjuntamente de los festejos del 20 de septiembre. Aquella celebración abrió la puerta a un proceso de acercamiento que desembocó en la conformación de una comisión encargada de concretar la tan anhelada unión.

Festejos con motivo del centenario de la Asociación Italiana (1980). Asoman Lino Nassi , Vito Zaccardo y Antonio Capezio.
Las gestiones dieron sus frutos y el 13 de abril de 1919 se aprobaron los estatutos de la nueva entidad surgida de la fusión. Posteriormente, el 18 de diciembre de 1920, obtuvo la Personería Jurídica otorgada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Finalmente, el 9 de enero de 1921 comenzó formalmente su actividad bajo el nombre de Asociación Italiana Filantrópica Unida, denominación que conserva hasta la actualidad.
Desde entonces, la institución se convirtió en un espacio de encuentro para generaciones de descendientes italianos, promoviendo actividades sociales, recreativas y culturales. Su sede de calle 15 entre avenida Gonzales Chaves y 18 ha sido escenario de innumerables acontecimientos comunitarios y continúa siendo un símbolo de pertenencia para la colectividad.
La presencia italiana también quedó reflejada en otros espacios emblemáticos de la ciudad. Desde 1895 la entidad cuenta con un panteón social en el cementerio municipal, ampliado y remodelado años más tarde. Asimismo, el monumento a Giuseppe Garibaldi, emplazado en la intersección de avenida Gonzales Chaves y calle 15 e inaugurado en 1912, constituye un permanente homenaje al héroe de la unificación italiana y al aporte de quienes llegaron desde el otro lado del océano para construir su futuro en Balcarce.
A 150 años de la fundación de la ciudad, la historia de la Asociación Italiana Filantrópica Unida representa uno de los capítulos más significativos del legado inmigrante, una herencia de esfuerzo, solidaridad y compromiso que continúa formando parte de la identidad balcarceña.

