En el actual contexto en materia de seguridad y ante la reiteración de situaciones vinculadas con estafas telefónicas, resulta importante reforzar las medidas de prevención y recordar a la comunidad algunas recomendaciones sencillas que pueden contribuir a evitar ser víctima de este tipo de maniobras.
Ante una comunicación proveniente de un número desconocido, se aconseja mantener la cautela y, en lo posible, no atender cuando no pueda identificarse con claridad quién realiza el contacto. Si se decide responder, es fundamental no proporcionar información personal, datos bancarios, claves, códigos de seguridad ni ningún otro elemento que pueda ser utilizado para acceder a cuentas o realizar operaciones.
Del mismo modo, nunca se deben compartir pantallas, habilitar accesos remotos ni seguir instrucciones que permitan a terceros observar o manipular el dispositivo, aun cuando quien se encuentre del otro lado de la comunicación manifieste pertenecer a una entidad bancaria, organismo público, empresa o institución reconocida.
Las modalidades utilizadas por los estafadores suelen recurrir a diferentes argumentos para generar confianza, preocupación o urgencia y lograr que la persona revele información que debería permanecer bajo su exclusivo control. Por ello, ante cualquier situación que genere dudas, lo recomendable es interrumpir la comunicación y verificar la supuesta gestión por canales oficiales y seguros.
La prevención y la atención frente a este tipo de contactos constituyen herramientas fundamentales para reducir los riesgos. Ninguna comunicación legítima debería exigir la entrega de claves, códigos de seguridad o datos confidenciales mediante llamados telefónicos, y mucho menos solicitar el acceso o la visualización de un dispositivo.
En caso de recibir un contacto sospechoso, se recomienda no continuar con la conversación, no realizar transferencias ni brindar información y conservar, cuando sea posible, los datos del número desde el cual se efectuó la comunicación para efectuar la correspondiente denuncia.
